Coslada destina 15.000 euros a la UNRWA

En un momento en que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) lucha por su supervivencia ante prohibiciones israelíes, recortes de fondos internacionales y una guerra que no cesa, el Ayuntamiento de Coslada ha dado un paso firme: aprobar 15.000 euros de ayuda directa a esta organización esencial para millones de palestinos. La decisión, tomada en el Consejo Municipal de Solidaridad y Cooperación presidido por la concejala Elena Lebrato, se materializó este miércoles y fue anunciada públicamente por Izquierda Unida Coslada a través de un vídeo que ya circula en redes sociales.

«UNRWA no es solo una agencia: es el último hilo que mantiene viva a toda una población refugiada en Gaza. Mientras el mundo discute si financiarla o no, en Coslada hemos decidido actuar», declaró Lebrato, coordinadora local de IU y tercera teniente de alcalde. La edil aparece explicando el acuerdo frente a la cámara, con la bandera palestina ondeando al fondo en la explanada del Centro Cultural Margarita Nelken.

UNRWA al borde del colapso

Para entender la relevancia de estos 15.000 euros de Coslada hay que mirar a Gaza, donde UNRWA es la diferencia entre la vida y la muerte para 2 millones de personas.
Desde enero de 2025, dos leyes aprobadas por el Parlamento israelí prohíben por completo las operaciones de UNRWA en territorio israelí y en los territorios palestinos ocupados, incluida Jerusalén Este. La agencia, que emplea a 13.000 personas solo en Gaza (casi todas locales), ha visto cerradas sus oficinas, confiscados sus bienes y bloqueado su acceso a campos de refugiados. «Es un ataque sin precedentes a una agencia de Naciones Unidas», denunció el comisario general Philippe Lazzarini el pasado octubre ante la Corte Internacional de Justicia, que en su opinión consultiva del 22 de octubre de 2025 obligó a Israel a facilitar inmediatamente las actividades de UNRWA.

A esto se suma la asfixia financiera: Estados Unidos, principal donante histórico, mantiene congelados sus fondos desde marzo de 2024 (y hasta al menos marzo de 2026 según el presupuesto aprobado por el Congreso). Países como Alemania, Suiza o Japón también redujeron drásticamente sus aportaciones tras las acusaciones israelíes –nunca probadas plenamente– de que 12 empleados de UNRWA participaron en los ataques del 7 de octubre de 2023.

El resultado: en noviembre de 2025, UNRWA solo tiene fondos garantizados hasta finales de año. Sus 24 centros de salud en Gaza han pasado a ser 7 operativos. La distribución de harina –que alimentaba a 1,9 millones de personas– se ha reducido un 80%. Más de 220 empleados de la agencia han sido asesinados desde octubre de 2023, el mayor número de trabajadores humanitarios muertos en cualquier conflicto moderno.

«Si UNRWA colapsa, colapsa Gaza entera», advirtió Lazzarini la semana pasada en Ginebra. «No habrá escuelas, no habrá hospitales, no habrá comida. Será el fin de cualquier esperanza para 5,9 millones de refugiados palestinos».

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