Más Madrid no expulsa a Fernando Romero del grupo municipal y permanece como primer teniente de Alcalde

Más Madrid y su delegación local en Coslada no han iniciado ningún proceso de expulsión contra el primer teniente de alcalde, Fernando Romero, quien sigue formalmente como miembro del partido, portavoz municipal y parte de la Junta de Gobierno Local. De hecho, durante la mañana de este viernes, 12 de diciembre, tanto Romero como Arteaga, asistieron a la Junta de Gobierno Local celebrada este mismo día.

Aunque Romero anunció este jueves su renuncia a la militancia, la ausencia de una baja oficial presentada por su parte y el silencio absoluto de Más Madrid Coslada mantienen su estatus inalterado, según confirmaron fuentes cercanas al partido a este medio. La inacción de Más Madrid no solo mantiene a Romero en un limbo partidario, sino que bloquea su paso al grupo de no adscritos, dejando al concejal y a su compañero Luis Arteaga (concejal de Deportes) atados a la formación que dirige Manuela Bergerot. De hecho, durante la mañana de este viernes, 12 de diciembre, tanto Romero como Arteaga, asistieron a la Junta de Gobierno Local celebrada este mismo día.

Esta inacción técnica contrasta con las graves denuncias de «acoso interno» vertidas por el concejal, que ha optado por pasar al grupo de no adscritos en el Ayuntamiento, dejando al gobierno local en una posición precaria de minoría.

En una rueda de prensa este jueves, Romero detalló su decisión de desvincularse de la formación, una resolución que, según él, maduró «hace más de seis meses» por un «desacuerdo profundo con la deriva vertical» del partido y episodios de marginación que califica como «bullying político». «Recupero mi libertad para votar y actuar en beneficio de Coslada, sin guiones impuestos», afirmó el edil, quien ya había alertado al alcalde, Ángel Viveros (PSOE), de su postura, pero demoró el anuncio por «lealtad institucional» ante votaciones pendientes como presupuestos y remanentes. Su compañero, el concejal de Deportes Luis Arteaga, ha seguido idéntico camino, aunque mediante un comunicado escrito, lo que agrava la fractura en el bloque de gobierno formado por PSOE, Más Madrid y Podemos.

Una ruptura no formal: sin baja ni expulsión

Aunque Romero insistió en que su salida es meditada y no impulsiva, Más Madrid no ha actuado: sin baja formal en registros y sin medidas disciplinarias definitivas –pese a una suspensión cautelar previa–, los concejales permanecen afiliados de facto. Esta omisión es la barrera directa que impide su paso oficial al grupo de no adscritos, dejando al Ejecutivo local en una situación de incertidumbre total: ediles disidentes que no pueden desvincularse por completo del partido.

El concejal relató cómo su apoyo a una candidatura alternativa en el último congreso interno de Más Madrid –»la tercera opción, más abierta y diversa»– marcó el inicio de un «aislamiento sistemático». «Cambió todo: de aliado a díscolo etiquetado», denunció, citando exclusiones de redes sociales oficiales, expulsiones de grupos de coordinación y vetos a interacciones con dirigentes autonómicos. En una anécdota, describió cómo, actuando como alcalde en funciones, le impidieron asistir a una reunión con homólogos de Más Madrid en la Asamblea, pese a una protesta formal del Ayuntamiento de Coslada que quedó sin respuesta.

El expediente «exprés»

El punto de no retorno, para Romero, fue el expediente disciplinario abierto el 4 de noviembre y resuelto en «menos de ocho horas» con una suspensión cautelar. Basado en tres incidentes –entrevistas a medios locales, un post en redes sobre divisiones internas y críticas a la gestión de residuos de la concejala Sonia Murillo–, el proceso le pareció «anómalo y vengativo». «No se permite ni una crítica constructiva; todo debe seguir el libreto de la dirección», lamentó, dirigiéndose a los periodistas presentes. A pesar de ello, se comprometió a responder «punto por punto» a las imputaciones en aras de la transparencia.

Estas tensiones se entretejen con disputas operativas en Coslada, como los caos en la recogida de basuras veraniega, que impulsaron un supuesto acuerdo en el Ejecutivo para relevar competencias a Murillo. Romero acusa a Más Madrid de responder con «una denuncia interna como bomba de relojería», dirigida contra él, Arteaga y otro militante, con el objetivo de «desbaratar el pacto de gobierno». Añadió presiones para cesar a su asesor y, tras hacerlo por «pérdida de confianza», intentos de apartarlo a él mismo del equipo. Rumores de moción de censura, que el expediente menciona como agravante, fueron desechados por Romero con sorna: «Otro bulo para tapar el desastre interno; no hay tal cosa».

En un plano más personal, Romero expresó «decepción absoluta» con aliados cercanos, como el secretario municipal Óscar Garretas –»un amigo» al que exculpa, pero implicado en acusaciones de acoso laboral por «órdenes superiores»–. Criticó duramente a las concejalas Paz Garretas y Sonia Murillo por «priorizar la obediencia partidista sobre los intereses de la ciudad», generando «consecuencias imprevisibles». «El enemigo está dentro, no en la oposición», resumió.

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